EXPERIENCIAS MARAVILLOSAS QUE TRASPASAN LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA

Foto Sandra Mantilla
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Foto Sandra Mantilla
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“Cada día me emociono con lo que hago, soy profesora venezolana egresada de la Universidad de los Andes de Venezuela, impartí clases universitarias y tuve la oportunidad de enseñar a leer en mi país, aunque durante muy poco tiempo. Desde el 2020, al integrarme a la Fundación que enseño a niños a leer y lo disfruto como nunca antes.

 

Creo que llevar la lectura a personas que se les dificulta no es fácil, pero hago el esfuerzo y cuando quien está aprendiendo demuestra interés lo hago con profundo amor. Me alegran las familias que se involucran y que comprenden la importancia del conocimiento de la lectura, ver cómo se emocionan y agradecen cada progreso hace que cuando los niños aprenden a leer todo tenga sentido.

 

Desde el primer momento busco la confianza y recibo cariño, lo que se ha convertido en la base de mi relación con los niños y sus familias. Me interesa llegar a cada uno de ellos para entrar en sus mundos, para derribar barreras, logrando tal cercanía que me permita como adulta ser un poco niña, porque creo que uno debe ser el maestro que quiso tener. Entendiendo a la vez, que cada alumno es un hijo, lo que para mi durante este tiempo ha cobrado sentido porque mis hijas no están conmigo, están en Colombia, en Chile solo tengo dos sobrinas, por eso valoro el contacto de mis alumnos y el entorno familiar del que me han permitido ser parte.

 

Son muchas las historias familiares que me han conmovido, en particular la de la señora Julia Montes y su hija Yessenia. La madre es una mujer mapuche de gran esfuerzo, dedicada a la siembra, que a diario me demostraba su interés porque su hija aprendiera a leer; me llamaba todos los días para pedirme que la apoyara. Era tanto su entusiasmo, que no quería dejar pasar tiempo para que Yessenia aprendiera. Así lo entendí, y no podía ser yo que frenase esas tremendas ansias de aprender.

 

No teníamos un horario establecido, por lo que las clases las realizaba cuando ella podía por sus tiempos de trabajo. Cuando tenía conexión, se sentaba cerca de su ventana o fuera de su casa, yo podía ver lo que ella sembraba, y en ese contexto fue en el que trabajé junto a Yessenia. Estaba leyendo muy lento y yo buscaba que lo hiciera con mayor fluidez, por eso hicimos un trato, el que nos reportó grandes alegrías a ambas ´si usted me le rápido, yo la iré a visitar y le llevaré un regalo´.

 

Cuando Yessenia cumplió su parte del trato fui a visitarla a su casa al campo, al sector Pelahuenco chico de Galvarino. Ese día fue inolvidable para mí, en ese hogar maravilloso me estaban esperando no solo con comida, sino que con los más importante, con amor. Fue una experiencia inolvidable que atesoro a diario, porque compartir con ellas ese día se convirtió en mi cena de navidad, pues el 24 de diciembre tuve que pasarlo sola. Estas son personas que no olvido y que siempre llevaré en el corazón, porque son parte de mi historia, tanto que aún me comunico con ellas y les prometí regresar en cuanto la pandemia lo permita. 

 

Siendo parte del Rescate Lector he vivido experiencias maravillosas que van más allá de enseñar a leer, las que se han producido porque considero que es necesario estrechar vínculos de amistad con los niños y sus familias. Creo que ahí está el secreto para poder llegar a cada hogar y motivar las ansias por aprender a leer.

 

Pertenecer a la Fundación es para mí muy gratificante, considero que es una labor social porque entiendo que si no todas las personas tienen las mismas posibilidades y está en nosotros poder cambiarlas, no debemos pasar de largo, ni cuando muchos crean que es imposible porque entendiendo a cada niño podemos provocar cambios positivos en sus aprendizajes.

 

Dando lo mejor de mí, me he llenado de cariño. Cuando logro que un niño lea es gratificante ver sus rostros cuando me dicen ´gracias tía´. Estoy agradecida con la vida, con Dios y con Chile que me ha dado la oportunidad de acercarme a mis niños y conocer otra cultura, pues la mayoría de mis alumnos son mapuche y para mí ha sido un privilegio ser aceptada en sus hogares”.

Gretchem Ziem

Profesora Primer Año Básico Escuela Particular San Juan de Temuco

Inés Saldías

Profesora Rescatista Escuela Andrés Bello de Temuco